LA SUSPENSION DEL POT ES UNA PERDIDA PARA LA VIDA Y EL AGUA EN BOGOTA

La suspensión provisional del POT; Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá, ha sido el fruto de un trabajo de presión de Camacol, gremio de constructores, la Lonja de propiedad raíz, y el ministerio de vivienda influenciado por Vargas Lleras que comenzó en el Concejo de Bogotá.
El proyecto de Bogotá Humana, trabajado desde la administración de Clara López, concertado ambientalmente con la CAR, por primera vez en 13 años, y consultado a la comunidad, fue negado por la comisión del Plan del concejo en apenas hora y media. la solicitud de la administración de abrir la discusión por el tiempo que fuera necesario no fue atendida y la proposición a la plenaria de reconsiderar la decisión de la comisión, nunca fue tramitada.

El ministro de vivienda Henao, en la víspera de la votación reunió a varios concejales de la comisión para solicitarles el voto negativo, irrespetando la autonomía territorial de Bogotá.

El POT de la Bogotá Humana buscaba adaptar la ciudad al cambio climático. Es decir, impedir que vidas humanas se perdieran y daños irreversibles se produjeran en la ciudad por efectos de un clima cada vez más caótico: temporadas intensas de lluvias con inundaciones, y sequías y olas de calor.

Para adaptar la ciudad al cambio climático, es necesario supeditar el interés particular por maximizar ganancias de constructores, poseedores de tierras de los bordes de la Ciudad y la Sabana de Bogotá, al interés general de la vida y el respeto al agua.

Eso hizo el Plan de ordenamiento territorial de la Bogotá Humana: prohibir construcción en zonas de alto riesgo, verificar por el Distrito las condiciones de construcción en zonas de mediano riesgo, y lograr que automáticamente los procesos constructivos generaran espacio público para la ciudadanía y vivienda para los pobres.

Buscamos densificar con mayor población y altura de las edificaciones, once mil hectáreas del área central de Bogotá, para disminuir riesgos ambientales y de paso, disminuir tiempos de transporte, respetar el territorio aledaño a Bogotá y abaratar la ciudad, disminuyendo su segregación social.

El Plan, en un mundo preocupado por los efectos del cambio climático, recibió aplausos de toda la academia internacional, fui invitado a Harvard a exponerlo y mereció ser objeto de estudio por muchas ciudades en el mundo.

El interés ciego por la ganancia inmediata, sin mirar los daños irreparables en el futuro, el odio a los propósitos de la Bogotá Humana ha hundido un instrumento vital para la defensa de la vida, del agua y del territorio.

El Plan de Ordenamiento territorial más avanzado de America latina, el de la ciudad de Bogotá, ha sido suspendido, como efecto de la destitución arbitraria de su alcalde elegido legitima y limpiamente por la ciudadanía bogotana.

Gustavo Francisco Petro Urrego

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